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14/3/12

EL PODER DEL CANTO COLECTIVO Por: Martha Elena Hoyos, Colombia.

Tomado de la página web: http://www.altaalegremia.com.ar/contenidos/poder_cantlo_colectivo.html

En distintas comunidades de los Andes de América, círculos de cantores se “achulanchan” al calor de rondas, haciéndose una sola voz en el murmullo de cantos de coplas, que se elevan desde la tierra al cosmos en una dulce embriaguez de unidad. Igual sucede con las bandas de Sikuris, donde la integración de fragmentos melódicos y tonales producen un éxtasis orquestal de vientos precolombinos, posteriormente adaptados a celebraciones religiosas y fiestas patronales. Voces de currulao en el Pacífico colombiano, se entrelazan simulando canotajes y mareas que suben y bajan con singular cadencia, mientras marimbas y tambores celebran en conjunto la fuerza del mestizaje. Notas colectivas también en sus alabaos y cantos de angelito, y en los bullerengues del Caribe.



En los torbellinos con cantos de guabina de los altiplanos andinos, abuelos y niños también se juntan en una orquesta de quiribillos, quijadas de burro y carrascas para acompañar voces y tiples que zurruguean trinos como campanillas. Rondas, canciones y gritos de honda tradición se hacen uno en las selvas amazónicas para ritualizar, bendecir, conjurar. Son éstas, fuerzas espirales del canto colectivo, experiencias sagradas de ser y estar con el otro, de hacer parte de; dinámicas del engranaje evolutivo de la vida.



Múltiples son los referentes en el mundo entero donde se toca, canta y danza de manera colectiva, para reafirmar un sentimiento de pertenencia, alegría, nacimiento o duelo, y a la vez movilizar la sangre y las entrañas, en cada ensamble de ritmo, texto, giro y melodía.



Cantar y musiquear, danzar en grupo, desde la sinceridad del corazón, desde la pura naturaleza de la voz y el ritmo, es decir, desde nuestro centro de amor, luz y servicio, es emitir vibraciones que quedan impregnadas tanto en nuestras células como en el éter que nos rodea. Esto es algo que la sabiduría popular siempre supo y por eso sale de su entraña el adagio: ¡Quien canta sus males espanta!



La experiencia grupal del arte sonoro es además una oportunidad práctica y genuina de tomar “conciencia global” de nuestra existencia, de movilizar actitudes de separabilidad, neurosis y aislamiento. El canto colectivo es una vivencia que nos permite comprobar la fuerza del grupo, de la comunidad, de los anhelos y los sueños posibles, compartidos desde la sincronía del dar y recibir, experiencia distante a las obsesiones rumiadas en enfermiza soledad. Cuántas úlceras, cánceres e infartos, están sembrados en nuestras máscaras de apariencia, silencio y perfeccionismo. En nuestros falsos retos de serle fiel a la exigencia social y económica, o a los preceptos de temor, culpa y sufrimiento con que nos vendieron el cielo.



Cantar en colectivo, -y todos podemos cantar-, es un instrumento de movilización, cura y abundancia, toda vez que nos permite dejar a un lado miedos y estructuras que se expresan en el “yo no canto” (negaciones de felicidad), o “yo no sé cantar” (falta de autoconfianza). Es común también escuchar la expresión de “no quiero hacer el oso” (perfeccionismo, miedo a atreverse), o incluso percibir en silencio el “yo no canto con otros”... Cantar en colectivo es también darnos cuenta de nuestras “limitaciones” y diferencias, sabiendo que son ellas las que enriquecen la armonía y el crecimiento. Es aprender a improvisar, a cambiar de ritmo, y a reírse de las propias imprecisiones, más que asumirlas con frustración o angustiante necesidad de demostrar, que lo admitido es no equivocarse. Habría que decir entonces, con Tom Jobin, que “en el alma de un desafinado también late un corazón”, y mejor aún, que cantar en colectivo es en todos los sentidos, un maravilloso camino para afinar el corazón.



Los ancestros lo sabían, lo practicaban y nos han dejado estos caminos como herencia. Cantar, musiquear, crear, danzar en colectivo, es movilizar el “nosotros” del cosmos que nos habita; es decir, “sacralizar” nuestro instrumento múltiple cuerpo-casa, agua-tierra, viento-fuego, desde el más elevado concepto de integración y unidad.



Cantautora, creadora de Mayra,

coautora Agenda Mujer Colombia

www.mayraluna.com

www.myspace.com/marthaelenahoyos

MÚSICA PARA NIÑOS CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES

Por Cristina Isabel Gallego García.
La Musicoterapia se puede considerar como la científica aplicación del arte de la Música con finalidad terapéutica. Aunque su práctica data de fines del siglo XIX, con músicos y médicos que utilizaban sus técnicas en hospitales psiquiátricos, el reconocimiento de la terapia curativa como algo considerado a nivel profesional es relativamente reciente.

Puede tener una vertiente preventiva (está unida a toda la vida del hombre y sus circunstancias; hay música aplicable al trabajo, depresión, euforia, soledad...) y una vertiente curativa (se adecua a cualquier tipo de problema, pero de manera especial a enfermos mentales, disminuidos físicos, enfermos hospitalizados a largo plazo...)

En nuestro país la Asociación Española de Musicoterapia (A. E. M. T.) se constituyó en mayo de 1977 con una finalidad expresada en sus estatutos: "Promover el uso y progreso de la Música como Terapia, en el tratamiento, rehabilitación de enfermos y de incapacitados o inadaptados sociales". Su papel es importante y de gran responsabilidad, ya que puede conseguir elevar el nivel de bienestar social y de ayuda a la Humanidad.

El papel del musicoterapeuta ha evolucionado en estos últimos años pasando por tres fases: en la primera se le daba gran importancia al músico, dejando un poco olvidada la función del terapeuta. En la segunda fase se le dio más importancia a la terapia y relación personal con los pacientes. En la actualidad el terapeuta procura utilizar adecuadamente su actividad como músico y su relación con el paciente, intentando superar los inconvenientes de las fases anteriores.

Una vez realizada está visión general del campo de aplicación de la Musicoterapia, me centraré en la importancia de emplearla a la hora de trabajar con niños con necesidades educativas especiales (n.e.e.).

Tradicionalmente se empleaba el término de Educación Especial para designar a un tipo de educación diferente a la ordinaria, que discurría por otro camino paralelo a la educación general; de tal forma que el niño al que se le diagnosticaba una deficiencia, discapacidad o minusvalía era segregado a la unidad o centro específico.

Hoy en día hablamos de necesidad educativa especial (n.e.e.) cuando un niño tiene una dificultad para aprender significativamente mayor que los demás niños de su misma edad o si sufre una incapacidad que le impide o dificulta el uso de las instalaciones educativas que generalmente tienen a su disposición los compañeros de su misma edad. Decir que un alumno presenta n.e.e. es una forma de decir que para el logro de los fines de la educación precisa disponer de determinadas ayudas pedagógicas o servicios. De esta manera, una necesidad educativa se describe en término de aquello que es esencial para la consecución de los objetivos de la educación.

La música enriquece la vida de todas las personas, ayuda a todo ser humano, por eso es necesario que rodee al niño con n.e.e. un ambiente musical rico y controlado en estímulos, puesto que esta experiencia sensorial es lo que le va a proporcionar un desarrollo emocional, psicofisiológico y social equilibrado.

Thayer Gaston afirmó que nunca podremos lograr el placer total de nuestra capacidad de humanos a menos que crezcamos y nos desarrollemos dentro de un ambiente musical rico. La falta de estímulos sensoriales repercute negativamente en el desarrollo intelectual, llegando incluso a conflictos conductuales. Cada estadio de la vida del ser humano necesita una serie de estímulos sensoriales adecuados, que si se le niegan, repercutirá en su desarrollo intelectual y emotivo y por supuesto en toda su personalidad.

La música se puede emplear de diferentes maneras: activa (el niño juega, canta, manipula instrumentos u otros objetos...), receptiva (al escuchar) y receptivo-activa interdisciplinar: (como apoyo a otras actividades: dibujo, expresión corporal, modelado...)

Uno de los principales problemas de los niños con n.e.e. es el de la comunicación, les resulta difícil expresarse, relacionarse... Esto puede ser debido a su carencia de vocabulario, su uso limitado de palabras... La música, es una vía de comunicación no verbal, conlleva la expresión de emociones y de acciones que no precisan de una organización lingüística ni de explicaciones; por medio de la música el niño con n.e.e. encuentra el camino de relación y expresión de sus sentimientos.

En cierta ocasión estuvimos trabajando con un niño del primer ciclo de primaria que presentaba bajo nivel de atención, dificultad para relacionarse con sus compañeros y sus profesores, diversos trastornos de conducta social (timidez, infantilismo e indisciplina individual)... Nosotros intentábamos buscar un centro de interés para él y a partir de ahí construir un aprendizaje significativo. Descubrimos que les encantaba las canciones de las películas de Disney, todas las conocía, y a través de ellas pudimos adentrarnos en su "mundo".

Partiendo de las canciones trabajamos otras áreas de conocimiento: lengua (uso correcto del lenguaje oral al contar las películas...), matemáticas (contar las personajes que en ellas aparecen y la función que desempeñaba cada uno...), educación artística (dibujar los personajes que cantan las canciones...). La música nos ayudó a que desarrollara sus capacidades, se integrara en la clase (al cantarle a sus compañeros las canciones, contarles las películas que había visto...)

Con frecuencia, el niño tiene conciencia de su falta de desarrollo y de su disminución; éste tipo de vivencias afecta directamente a su autoestima. Pero con la música, al ver que pueden realizar las mismas actividades que sus compañeros de clase: cantar, tocar algún instrumento... sienten una gran satisfacción, y empiezan a considerarse miembros del grupo, integrándose plenamente en él. La música les da la oportunidad de desarrollar el sentido de grupo y la posibilidad de adaptación social.

En otra ocasión preparamos un cuento motor que realizamos con un grupo de niños de educación infantil que tenían Síndrome de Down. El cuento motor es una variante del cuento cantado y del cuento representado, podríamos denominarlo cuento jugado, con unas características y unos objetivos muy específicos. La cualidad lúdica la lleva inherente. Lo titulamos "En el fondo del mar" y empleamos al hacerlo un metodología activa (los niños fueron los protagonistas), vivenciada (tuvieron la oportunidad de experimentar hechos, desarrollar actitudes, integrar un esquema de valores e ideales, conseguir determinadas destrezas y habilidades específicas...) y globalizada (trabajamos los ámbitos de Identidad y Autonomía Personal, Medio Físico y Social y Comunicación y Representación).

Los objetivos que nos propusimos fueron los siguientes: que conocieran como se desarrollaba la vida en el fondo del mar, que desarrollaran habilidades perceptivas, básicas y genéricas, los hicimos protagonistas del relato, a lo largo del recorrido tenían que realizar diversas actividades físicas...

Antes de la sesión propiamente dicha, hicimos "teatro negro". En una habitación oscura (tela negra en las paredes), preparamos un decorado marino donde aparecían pintados en papeles de colores florescentes los personajes principales que intervenían en el cuento: pececitos, barcos con redes... Utilizamos una música apropiada para ambientarlo (sonido de las olas del mar, las gaviotas volando cerca de la orilla, los barcos...) que ayudó a estos niños a introducirse en el cuento.

Durante el desarrollo del mismo preparamos ejercicios referentes al esquema corporal, les propusimos danzas y diversas actividades musicales de grupo para ayudarlos a la socialización y la comunicación, aprendieron canciones de la película "La Sirenita", en diversas actividades tenían que controlar su voz, aprender a escuchar y discriminar los diferentes ruidos... En este caso, la música ayudó a que el cuento motor se convirtiera en una fuente de autorrealización, representó un mundo "no-amenazante", donde se los niños se integraron plenamente.

Soy consciente de la complejidad de esta labor, pero merece la pena entregarse a ella, partiendo del conocimiento de los niños con n.e.e., sus problemas, carencias, posibilidades... Utilizando la música, el sonido, el ritmo, la danza, como elementos estimuladores de la originalidad, la espontaneidad, la capacidad de reacción, la autonomía de movimiento, la creatividad del niño... lograremos un mayor equilibrio y afirmación de su personalidad. La música no sólo será un "vehículo pedagógico-terapéutico", sino el camino para llevar a estos niños por un mundo más alegre y feliz.

Bibliografía:

· ALVIN, J. (1965): "Música para el niño disminuido". Ricordi Americana. S.A.E.C. Buenos Aires.

· BAUTISTA JIMÉNEZ, R. (coord) (1.993). Necesidades educativas especiales. Aljibe, Málaga.

· LACARCEL MORENO, J. (1995): Musicoterapia en Educación Especial. Universidad de Murcia.

· LÓPEZ GONZÁLEZ, Mª; GARCÍA FERNÁNDEZ, MªD y MONJE PARILLA, M. (1985): Técnicas de musicoterapia aplicadas al deficiente mental. Servicio de Publicaciones. Universidad de Córdoba y Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba.

MÚSICA PARA NIÑOS CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES

29/3/11

Fonoaudiología
Memoria Celular
Terapia Floral

Construyendo una Perspectiva Holística


Considero que toda afección que acontece en una persona tiene una razón, un mensaje para sí y para su grupo. Acompañar estos procesos aportando una mirada que abra puertas, trace horizontes, co - ayuden en el despertar de la conciencia del ser y dé luz a la situación de vida para trascender la dificultad y alcanzar el máximo desarrollo de sus capacidades, es la propuesta de mi enfoque de trabajo.
Como Fonoaudióloga, utilizo las herramientas de Memoria Celular y de la Terapia Floral como complemento terapéutico, con lo cual he podido comprobar importantes beneficios en el trabajo con problemáticas de aprendizaje, del lenguaje, en las disfonías, y con pacientes con diferentes discapacidades (ej. ACV, dsicapacidad mental).
Además, el aporte de la Memoria Celular y las Esencias Florales, también es útil en el acompañamiento de procesos de tipo emocional (stress post traumático, fobias, dificultades en los vínculos, ansiedad, depresión), como en enfermedades de orden orgánico, constituyéndose en un complemento muy efectivo para las terapias de base – médicas y psicológicas -.

¿Qué es la Memoria Celular?
Es una disciplina que pone al alcance de las personas un conjunto de técnicas integradas de salud, donde las Neurociencias y la Medicina China encuentran puntos en común.
En el interior de las células está grabada toda la información genética, congénita, y lo que vamos aprendiendo.
Todo lo que acontece en la vida de un ser humano, desde la gestación hasta su muerte, queda archivado en la memoria de sus células, y es precisamente esta información la que luego se transmite en forma de herencia a la descendencia; y la cual “condiciona” el modo de vivir la experiencia.
Tendencias a padecer enfermedades de nuestros antecesores, rasgos psicológicos, modos de actuar, creencias, todo está allí, alojado en el ADN.
Esta información almacenada en el cuerpo, es lo que llamamos Memoria Celular, y podemos tener acceso a ella a través del Testeo Muscular Manual de Precisión, que implica encontrar la respuesta del través del tono muscular, para ir decodificando los niveles de estrés alojados en el cuerpo e identificar con qué técnica es más adecuado corregir esos desequilibrios encontrados. Las correcciones varían desde el toque de reflejos espinales, sostenimientos de puntos neurovasculares, equilibrios con sonidos, colores, defusión de stress de situaciones traumáticas entre otras técnicas.
Realizados los equilibrios, el proceso de reacomodamiento de la nueva información, se comienza a evidenciar en mejoras del estado general y actitud más positiva frente a los desafíos cotidianos. De este modo se logra una vida más plena y alineada con la verdadera motivación de vida.

¿Qué es la Terapia Floral? (Flores de Bach / Orquídeas Andinas)Las esencias florales son preparados naturales de flores silvestres, cuyas propiedades terapéuticas fueron descubiertas por el Dr. Edward Bach, médico inglés, bacteriólogo y homeópata.
Éstas resultan de una utilidad extraordinaria para el cuidado preventivo y curativo de la salud física, emocional y espiritual.
La Terapia Floral es un sistema de curación que considera que en la raíz de la enfermedad hay un desequilibrio psico-afectivo, él cual es el verdadero causante del padecimiento físico. Por lo tanto, lo importante a efectos de determinar qué esencias tomaremos, será explorar nuestro mundo emocional, nuestra actitud, el lenguaje corporal que tenemos, nuestro tono de voz, las definiciones que hacemos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea; nuestros intereses, motivaciones, nuestra forma de vida. Este análisis nos dará una idea de las esencias que pueden ayudarnos e iniciar de esta forma el tratamiento. El Dr. Bach decía: “Restableciendo la armonía psíquica y emocional ayudaremos a sanar nuestro cuerpo”.
Cada síntoma de enfermedad, sea física, anímica o mental, nos proporciona un mensaje específico que vale la pena reconocer, aceptar y aprovechar para nuestro viaje por la vida.

Desde este punto de vista, los sistema de las flores tanto de Bach como el de Orquideas Andinas y otros más, se puede calificar como "curación mediante la rearmonización de la conciencia". En los puntos de conexión de nuestra personalidad, en los que la energía vital fluye por conductos equivocados o está bloqueada, nos pone de nuevo en contacto armónico con nuestra totalidad, con nuestra verdadera fuente de energía.
Fuente: síntesis de artículos sobre los temas expuestos.